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Historia del Rock ArgentinoSoda Stereo - Doble vidaAño 1988 | Arte y diseño Alfredo Lois / Tite Barbuzza | Fotografía Daniel Ackerman | Sello Sony Music En 1988, la Doble vida de Soda Stereo se hizo pública en el disco que ventiló los secretos de una banda confortablemente instalada en las alturas del éxito. Entre el amor y la añoranza por su Buenos Aires querida y el deslumbramiento por Nueva York, Doble vida, el álbum, se convirtió en el trabajo quizá más contradictorio de la bestia pop argentina. Grabado en Manhattan en los superprofesionales estudios Sorcecer Sound y producido por el guitarrista portorriqueño Carlos Alomar (que trabajó con David Bowie y Bryan Ferry, entre otros), el disco se impregnó de groove funky y hasta incluyó el primer (y único) rap del trío. Soda Stereo en plan proyección internacional, con Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti observando todo desde las cúpulas. Pero Doble vida fue también el disco de la tapa con una de las imágenes de Buenos Aires más contundentes que se hayan visto en un LP del género; el de «la ciudad de la furia» y el primer video «alta fidelidad» del grupo, que descubrió una nueva forma de mostrar las calles y los edificios porteños. «En esa época estábamos enamorados de Buenos Aires. Habíamos viajado mucho y Buenos Aires nos parecía una ciudad única, hermosa, con una vida espectacular que uno realmente no encontraba en otros lados. Nos habíamos enamorado de sus construcciones, de sus cúpulas y hasta nos hicimos unas fotos de prensa en el techo del Concejo Deliberante… Aunque eso también tiene que ver con que éramos muy simbólicos: en esa época nosotros vivíamos un poco en las cúpulas.» Zeta ríe de su ocurrencia y recuerda aquel tema del álbum que insistía con la vida del grupo a más de 15 cm de la realidad: «Yo conozco ese lugar donde revientan las estrellas. Yo conozco la escalera en espiral hacia la cúpula» (‘Lo que sangra –La cúpula–’). La fotografía de tapa, responsabilidad de Daniel Ackerman, está tomada en el céntrico cruce de cinco esquinas que obligan Diagonal Sur, Bartolomé Mitre y Bolívar, ahí nomás del Cabildo y La Plaza de Mayo. Buenos Aires en blanco y negro, con un leve toque violáceo. «Todos los recuerdos que tengo de los años 80 son en blanco y negro –asegura Zeta–. El blanco y el negro dominaron esa década intensa como sensación. Fueron unos años muy para adentro, todo pasaba dentro de los departamentos, en la casa de alguien, éramos una especie de vampiros, todos de negro. Para mí, recién en los años 90 volvió el color.» La imagen no es todo, pero Soda Stereo construyó a través de la suya buena parte de su imperio. Por eso, el bajista no duda en afirmar que «en Soda teníamos una forma de trabajo donde participábamos mucho en todo, más allá de la música. Porque habíamos sido formados en publicidad, fotografía, habíamos estudiado cine, radio. ¡Tuvimos nuestro primer clip antes de que existieran los canales de videos! Y las tapas fueron, en paralelo, creciendo con la música, acompañando bien cada etapa de la banda. Cuando grabamos el primer disco, Soda Stereo, queríamos mostrar nuestras caras en la portada, pero también cuidar esa estética bien de mediados de los 80. De hecho, lo más fuerte fue el diseño del logo, que era muy publicitario, muy de marca. Creo que todas nuestras tapas llamaron la atención. Primero, lo importante fue figurar y después, como a partir de Doble vida, fue algo más vinculado al diseño». Doble vida, un álbum de sonido neoyorquino, con imagen porteña.
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