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Historia del Rock ArgentinoSui Generis - Pequeñas Anectodas Sobre Las InstitucionesAño 1999 | Diseño gráfico Alejandro Ros | Sello Sony En una Argentina políticamente inestable como en tantas otras oportunidades, en 1974 el dúo Sui Generis decide componer un disco que embista de frente contra las instituciones. Pero la popularidad que comenzaban a tener los jóvenes Charly García y Nito Mestre no era suficiente como para estar exentos de la censura que atravesaba la época. Poco antes de editarse el tercer LP del grupo, desde el teléfono de un alto cargo gubernamental presionaron a Jorge Alvarez (manager, productor y directivo en ese entonces de Microfón) y amenazaron con la clausura del sello discográfico. «Alvarez nos reunió y nos dijo que no convenía poner esas letras, porque por menos habían llevado en cana a varios. A Charly no le gustó nada y quiso tirar el proyecto abajo. Pero le dimos manija y le propusimos que cambiara todo, pero para que quedara igual. Y así fue. Charly se encontró con un desafío poético: enmascarar la cosa para decir lo mismo. No cedió ni un milímetro», recuerda Rinaldo Rafanelli, bajo y guitarra eléctrica de Sui Generis, en el libro Historias del rock de acá. Así, Instituciones pasó a ser Pequeñas anécdotas de las instituciones, los temas ‘Para quién canto yo entonces’, ‘Instituciones’ y ‘Las increíbles aventuras del Sr. Tijeras’ sufrieron algunas modificaciones en sus versos, y ‘Botas locas’ y ‘Juan Represión’ fueron suplantadas por ‘Tema de Natalio’ y ‘Tango en segunda’ (treinta años después, Charly diría: «Me parece que el disco quedó mejor así, ‘Tango en segunda’ es lo mejor de Sui Generis, marca la preponderancia de los teclados y de la cosa menos sinfónica y más psicodélica»). «La tapa tenía que ser algo fuerte y Gatti hizo todos los diseños. Escuchó los temas del disco y creó los personajes», cuenta Nito Mestre. Y ahí están, con el alma gris bien definida, ‘El show de los muertos’ y ‘Tango en segunda’ (arriba a la derecha), el Señor Tijeras (abajo a la derecha), Mr. Jones y las pequeñas delicias de la vida conyugal (abajo en el centro), ‘Música de fondo para cualquier fiesta animada’ (arriba a la izquierda), ‘El tuerto y los ciegos’ (abajo a la izquierda) y los futuristas edificios de las opresoras instituciones (arriba en el centro, detrás del dibujo de Nito y Charly). Obvio, las letras no están incluidas en la edición original. Dice Gatti: «Creo que básicamente el rock en esa época era un movimiento absolutamente romántico, en el que todos luchaban por sus principios. Que era algo raro y que estaba básicamente apoyado por Jorge Alvarez, un tipo que formaba parte de la industria pero que también era un delirante. Muchas de las cosas que se hicieron en esos años tuvieron lugar porque en ese momento estaba sucediendo algo único y lo mejor era que no estaba programado ni pensado por una cosa de marketing. Había una gran idea de inconciencia».
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